Altitud: 1.267 m.
Censo Habitantes: 28
Distancia de la capital: 119

Km.

Aragoncillo


 El lugar y sus gentes

Unas cuantas señoras han salido a pasear por la carretera. La tarde del fin de semana invita a salir al campo, aunque se debe tener en cuenta que enseguida refresca. Aragoncillo es por situación un pueblo al margen del camino, que juega al escondite con los viandantes tras una loma que hay más allá de la carretera; se deja ver un momento y al pronto desaparece. Al pueblo de Aragoncillo, para verlo por dentro, para beber el agua de su fuente y para respirar el aire limpio con olor a campo que le viene del Pico de la Señorita, es preciso tomar el corto ramal que lo separa de la carretera de Molina y entrar en él. A la hora y en el dia que lo hago hay un poco de movimiento por sus calles. Son varios los oriundos que acuden prontos al lugar, aprovechando la bonanza del fin de semana y lo gratificante de la temperatura en estas fechas.
-Por favor: ¿Podría decirme a qué santo o santa está dedicado el pairón que hay a la entrada del pueblo?
-Ah, pues no lo sabemos. Seguramente que a ninguno. Nosotros le decimos el pairón, a secas; pero si te sirve, le podemos decir que el patrón del pueblo es San Bartolomé, y que tenemos una buena fiesta en el mes de agosto.
La fuente de piedra artificial, a manera de tarta de boda con tres pisos, chorrea en mitad dcl pequeño jardín. Las calles de Aragoncillo están arregladas y limpias, los contenedores de basura todos a punto, y en las ventanas de las casas se lucen los tiestos pomposos que las mujeres cuidan con esmero. Una pareja de chiquillos juega a la pelota en el alto muro del campanario. cuando pasa un vehículo, los muchachos se apartan y suspenden por un instante la partida.
El frontis, no espadaña, del campanario, tiene en Aragoncillo un alzado impresionante, rectilíneo y fuera de todo gusto artístico, aunque el origen de la iglesia es tardomedieval, con bastantes aditamentos posteriores.
Viejas crónicas aseguran que en el término municipal de Aragoncillo se llegaron a efectuar excavaciones para la obtención de minerales, y que en cantidades no demasiado rentables para su explotación se debieron encontrar cinabrio, plomo argentífero y mineral del hierro. También se habla de una cierta habilidad y justa tradición por parte de sus vecinos en el curtido de las pieles del cabrio, con las que después se confeccionarían los típicos calzones y chalecos en tono de subido color café que les dieron fama. Para reconocer, con éste delante de los ojos, a aquel otro Aragoncillo, habria que desplazarse en el correr del tiempo, como muy poco, a un siglo o dos atrás.

La historia

Se erigió el pueblo en época de repoblación, y a poco se instaló en su término el monasterio de Alcallech, que fue ocupado por canónigos regulares de San Agustín. Después, en el siglo XV, habitaron el cenobio durante casi cien años las monjas bernardas de Buenafuente, que fueron expulsadas de su casa por los frailes de Santa María de la Huerta. Hoy no queda de este monasterio sino unos restos mínimos, apenas apreciables, en un barroco que en el pueblo denominan «las monjas», al pie del mismo de la serranía.

El patrimonio

La iglesia parroquial es un ejemplar sencillísimo, de raíz medieval pero con aditamentos posteriores. A poniente se alza una torreespadaña, y sobre el muro del mediodía se ve la puerta de sencillo dovelaje. El interior sólo tiene pequeños altares sin valor. Son de interés diversas casonas y ejemplos curiosos de arquitectura popular, en los que sorprenden sus grandes dinteles tallados con frases, fechas y pequeños escudos.
En el término, que es variado en paisajes y da pie para numerosas excursiones, destaca una laguna pequeña que sirve de estación para aves migratorias, por lo que posee un indudable valor ecológico.